Saturday, 9 May 2015
Destino
Sunday, 26 April 2015
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Saturday, 25 April 2015
¿Cómo conocí a Homero Simpson?
NO ESTABA DORMIDO… ¡ESTABA EBRIO!: O DE
CÓMO CONOCÍ A HOMERO SIMPSON
Siempre
he dicho que los tres personajes más interesantes en la historia de la humanidad
son, y no precisamente en ese orden: Siddhartha Gautama Buda, Yeshua Ben Yoseph
(alias Jesucristo), y Homero Simpson. Los dos primeros no requieren explicación,
pero el tercero sí.
Homero Simpson es un ciudadano estadounidense, gordo, calvo, un poco estúpido e ignorante, bebedor de cerveza, comedor de rosquillas y enajenado de la televisión, atrapado en un trabajo mediocre y sin futuro. Es esposo y padre de tres niños (Marge, el perro no cuenta como hijo): Bart, con serios problemas de límites, al cual estrangula constantemente. Lisa, con dificultades de adaptación social, en la que Homero difícilmente se interesa. Maggie, ignorada por este la mayor parte del tiempo. Y por último, su esposa Marge, a quien hace rabiar y decepciona a menudo.
Esclavo de sus deseos, Homero es mentiroso, poco amable, posee un escaso sentido de la justicia, abusa del débil y no es generoso; carece de sabiduría práctica, se muestra excesivamente crédulo, razona fatal, y en su trabajo es un incompetente. Además, debemos recordar que vivió una infancia desgraciada (abandonado tempranamente por su madre, no recibió ningún estímulo positivo de su padre) y es portador del gen Simpson, que vuelve a los hombres más estúpidos según avanzan en edad. Su amor a la vida es una cualidad éticamente positiva, pero esta cualidad no va acompañada por la prudencia, lo cual lo torna potencialmente peligroso.
Entonces, ¿en qué sentido puede resultar admirable Homero Simpson? Miembro de la “alta clase media baja”, conforme con su mediocridad y con su escaso salario, carece de malicia y a menudo se comporta como un niño. Logró ir al espacio, ganarle un pelea a George Bush (padre), aplastar a Aerosmith, tener entre sus enemigos a la reina de Inglaterra y al emperador de Japón, ser estafado por Fidel Castro, hablar con Dios y luego mediante ecuaciones matemáticas probar su inexistencia; además de haber viajado a más de 14 países y jugado al béisbol con Roger Clements, Ken Griffi Junior y José Canseco, entre otras cosas.
Si un día despierta y decide manejar una barredora, lo hace, o si elige entrar al negocio de la grasa, nada ni nadie se lo impedirá, aunque lo más seguro es su fracaso, eso a él no le importa, pues disfruta de la vida en sus más básicos elementos como ningún otro. No tiene ningún tipo de complejo psicológico y social, o si lo tiene, a los 5 minutos se le olvida. Es, sin temor a equivocarme, un ser feliz, y eso es algo que la mayoría de las personas que habitamos este planeta no podemos decir. Homero Simpson ha fracasado en todo menos en la vida. Mi hijo no es comunista podrá ser tonto, estúpido, inútil, comunista, pero nunca una estrella de porno (Abraham Simpson).
Matt Groening concibió a la familia Simpson en el vestíbulo de la oficina de James L. Brooks. Había sido llamado por el lanzamiento de una serie de cortos animados, y quería presentar su serie Life in Hell (Vida en el infierno). Cuando se dio cuenta de que tendría que rechazar sus derechos de autor al publicar Life in Hell, decidió seguir otro camino. Dibujó con apuro un borrador de su versión de una familia disfuncional y nombró a los personajes igual que los miembros de su familia, nombrando a Homero como su padre. Homero entonces realizó su debut con el resto del clan Simpson el 19 de Abril de 1987 en el corto de Tracy Ullman ‘Buenas noches’, y desde entonces no ha soltado la corona. Destruiste el auto de Hitler, ¿qué te ha hecho él a ti? (Nelson a Bart)
No es atrevido decir que Los Simpson es el mayor hito de la cultura popular televisiva de finales del siglo XX y principios del XXI. Buena prueba de ello son sus recién cumplidos veinticinco años de emisión, que la convierten en la serie de animación más longeva de la historia.
Ahora bien, ¿Los Simpson son un fenómeno de “puro entretenimiento estúpido para pasar el rato”, como diría Homero, o algo tiene el agua cuando la bendicen? Bueno, todo empezó en un club Gentleman, a donde hablábamos de Wittgenstein mientras jugábamos Backgammon. (Homero a Mulder y Scully en un interrogatorio).
En mi opinión, lo que da a Los Simpson un valor añadido son las constantes alusiones a todo tipo de referencias: películas, pinturas, escritores, libros, series, hitos culturales, etc. Algunas alusiones se les reconoce antes que a otras, y no todos captan las referencias, pero su estética hace que aumente el disfrute de quien las detecta y no minimiza la diversión para el que pasan desapercibidas. Por lo tanto, y a reserva de escucharme pedante y soberbio, el nivel de cultura del telespectador es proporcional al disfrute del programa. No hay nada que temer, excepto por ese terrible planeta de los simios... un momento... la estatua de la libertad... ¡Era nuestro planeta!, ¡maniático estúpido!, lo arruinaste todo. ¡Malditos sean! ¡Malditos sean todos! (Homero)
Con la mano en el corazón puedo asegurarles que cada capítulo de la serie creada por Matt Groening, al contrario de lo que mucha gente puede pensar (y de hecho piensa), ofrece mucho más que situaciones graciosas y argumentos triviales, pues es lo bastante profunda e inteligente para garantizar cierto nivel de discusión filosófica; y al tratarse de un programa popular, resulta útil como vehículo para explorar una variedad de cuestiones sociales y políticas en favor de un público no especializado. Yo soy como ese hombre que construyó un cohete con sus manos y llego a la luna, ¿Cómo se llamaba, Apollo Credd?
Es resumen, Los Simpson, entre carcajada y carcajada, se ha convertido en una crítica despiadada hacia la sociedad actual, una sociedad que olvida a sus personas mayores en asilos, vota por gobernantes corruptos, prefiere ver televisión a leer un libro o ir a un museo, señala al diferente y lo excluye, o simplemente se da la vuelta ante las injusticias.
Si
usted es de las personas que odia Los Simpson por el simple hecho de ser
populares, o porque la estética de los personajes no le agrada, lo invito a ver
con la mente abierta un capítulo de la serie, ahora bien, si sigue sin gustarle,
siempre está la opción del canal 2. Sé
que nunca creí en ti, pero si en verdad estás en el cielo.... ¡Ayúdame
Superman!
Friday, 8 August 2014
DE ABRAHAM, EL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ Y OTRAS PERVERSIONES
La verborrea popular suele repetir constantemente que “el
tiempo lo cura todo”, pero siendo sinceros esto no es verdad; hacer cosas
cambia las cosas, no hacer nada deja las cosas como están, y es
precisamente lo que ha sucedido en Gaza desde hace muchos siglos. Mientras la indignación
internacional crece y los videos en Facebook de las víctimas hacen llorar al
mundo entero, los bombardeos por parte de Israel (uno de los ejércitos más
poderosos del mundo), contra una población armada con resorteras, continúan.
Y entonces Yahvé dijo a Abram: “Sal
de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, y vete al país que yo
te indicaré. Yo haré de ti un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu
nombre, el cual será una bendición. Yo bendeciré a los que te bendigan y
maldeciré a los que te maldigan. Por ti serán bendecidas todas las naciones de
la tierra."
La historia de Palestina es un
complicado viaje de la usurpación al conflicto; desde la llegada de los cananeos
hace más de 3000 años, hasta la ocupación israelí actualmente, pasando por los
griegos, persas, asirios, babilonios, griegos, romanos, bizantinos, cruzados,
árabes, otomanos, y británicos, entre otros, Palestina, o la antigua tierra de
Canaán, ha sido lugar de encuentro de múltiples influencias religiosas,
culturales y políticas. Pero es en el siglo XIX que podemos rastrear las raíces
del actual conflicto, ya que en 1897 se funda la Organización Sionista Mundial.
Judíos, mayoritariamente laicos, realizaron su primera conferencia en Basilea (Suiza)
y declararon el propósito de establecer patria para su pueblo, un grupo apoyaba
el establecimiento de una patria judía en Uganda o Argentina, mientras otro
postulaba a Palestina. La opción palestina acabó por vencer, y el conflicto
comienza a dibujarse.
En 1917 el gobierno británico se
comprometió a respaldar la creación de un hogar nacional judío en Palestina y
comienza el gran éxodo de judíos europeos, quienes se dedicaron desde su
llegada a comprar tierras a los árabes. Con la llegada de Hitler al poder en
Alemania las migraciones de judíos hacia Palestina se multiplicaron, y acabada
la Segunda Guerra Mundial Gran Bretaña deja en manos de la ONU el problema. En
1947 esta decide que el Mandato Británico de Palestina debe ser dividido en dos
estados, uno judío y otro árabe, así que Jerusalén pasa a estar bajo mandato
internacional. Esta decisión fue aceptada por los israelíes (a los cuales se
les otorgó el 55% del territorio) pero no por los palestinos, que comenzaron
una guerra contra los judíos, siendo Palestina derrotada y declarado el Estado
de Israel en 1948. Durante este conflicto Israel se hizo con el 77% del
territorio y más de 700 mil palestinos se convirtieron en refugiados de países
vecinos.
“Y Dios puso a Abraham a prueba y le dijo: toma a tu hijo,
tu único hijo, el que amas, Isaac; ve con él al país de Morija, y allí ofrécelo
en holocausto sobre una de las montañas que te diré”. Y así lo hizo Abraham,
extendió su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. El asunto se puede
analizar desde distintas perspectivas: 1. La irracional confianza en un absurdo
divino. 2. La angustiosa vida de un padre asesino. 3. Los increíbles traumas de
un hijo amedrentado. O 4. La locura perpetua de la especie humana.
Por supuesto todos sabemos que
Abraham es un personaje casi casi mitológico y que su historia es una alegoría.
¡Pues no! Dejémonos de estupideces y tomemos el asunto en serio: Imagine usted
que cierto día llega su mejor amigo y le platica que estuvo a punto de degollar
a su hijo porque Dios se lo pidió. Cualquiera parroquiano en su sano juicio
llamaría inmediatamente al DIF para que le quitaran al crío e internaran al
susodicho en la casa de la risa; pues lo que en el terreno de la religión se
interpretaría como un acto de inigualable fe, en el mundo “real” sería un hecho
horrendo y vergonzoso. Y este es el punto histriónico donde la marrana tuerce
la cola, ya que Abraham es la única figura bíblica que disfruta de la adoración
unánime de las tres religiones más importantes en el mundo, lo cual significa
que a él tenemos que imputarle el no dejar un testamento claro sobre la
repartición de sus tierras al momento de su muerte.
Todos sabemos la importancia de
Abraham para el cristianismo y el judaísmo, pero pocos saben que el Corán habla
de Abraham como el primer hombre que se rindió totalmente a Alá. Cada una de
las cinco oraciones diarias acaba refiriéndose a él. El libro sagrado relata
cómo Abraham levantó la Kaaba, el edificio negro en forma de cubo que
constituye el centro de oración de la Meca.
El Judaísmo y el Islam ni
siquiera se ponen de acuerdo sobre cuál fue el hijo que estuvo a punto de ser
sacrificado; luego está la Alianza de Abraham con Dios, pues muchos judíos creen
que dicha alianza era una garantía para el pueblo judío sobre Tierra Santa.
Esta creencia alimenta en gran medida el movimiento de colonización israelí y
constituye un factor cada vez más importante en la hostilidad de Israel hacia
las demandas nacionalistas palestinas. "Nuestra conexión con la tierra se
remonta a nuestro primer antepasado. Los árabes no tienen derecho a la tierra
de Israel", dice el rabino Haim Druckman, fundador del movimiento de
colonización y parlamentario por el Partido Nacional Religioso. Este argumento
enfurece a los palestinos, especialmente porque el Corán asegura que Abraham no
era judío, sino el primer practicante del Islam. "La gente que apoyó a
Abraham creía en un Dios y nada más que un Dios, y esos fueron los musulmanes.
Sólo los musulmanes", dice el jeque Taysir Tamimi, el representante de
Yasser Arafat para el diálogo religioso.
El momento de la verdad acaba de pasar y la mano del padre
ha sido detenida. Cuando el chico yace pasmado sobre el altar, Dios lo mira con
orgullo y compasión, prometiéndo concederle cualquier plegaria. Si yo fuera
ese chico me levantaría muy encabronado y le diría que se metiera su plegaria por
el orificio más pequeño que tuviera, pero de ante mano sabemos que no le puedes
decir algo así al todo poderoso y salir impune, así que para descargar mi ira
le daría una patada en los genitales lo más fuerte que pudiera al buen Abraham,
y me largaría a fundar mi propia religión.
Actualmente los hijos de Abraham,
al igual que Isaac hace más de 3000 años, se encuentran atados de manos y
contra el suelo a punto de ser sacrificados; levantan la mirada al cielo pidiendo clemencia,
pero esta vez ni Yahvé, ni Alá, ni la comunidad internacional detendrán el
cuchillo, esta vez las súplicas no serán escuchadas, puesto que no es una
prueba de fe, sino una masacre sin justificación racional alguna. ¡Alabado sea
el señor!
| Óleo sobre lienzo de Pedro Orrente (1580) |
Thursday, 10 July 2014
AQUÉL FATÍDICO DOMINGO
Con el corazón estable y la mente fría, ahora estoy en posibilidades de reflexionar acerca de lo ocurrido aquél fatídico domingo:
Un adicto no escoge cuando rehabilitarse, adicto no puede, por sus cojones, decir "mañana dejo de fumar; ahora sí, la próxima semana olvido la bebida". !No señores, a-dicción!, lo que no se puede decir, aquello que no se puede comprender. Ese inexplicable anhelo de esperanza en la selección me traicionó al minuto 80 y estuve muy cerca de tomar el celular y tragarme mis palabras públicamente. Desafortunadamente para mi esperanza y afortunadamente para mi orgullo, el Piojo equivoca los cambios, y la profecía se cumple.
!Nos robaron! No, le digo a mis alumnos, aprendamos a asumir nuestra responsabilidad, somos un futbol mediocre. El árbitro no perdió el balón en media cancha y dejó de marcar en un tiro de esquina. El árbitro no echó al equipo atrás y sacó al mejor contención de su lugar. El árbitro no tiene la culpa del proceso tan desastroso que llevó esta selección durante 4 años. ¿Quieren estar entre los mejores del mundo?, trabajen como tal.
¿Por qué Argentina, Alemania o Brasil, salen victoriosos aun jugando mal? ¿Por qué a estas selecciones la diosa fortuna parece favorecerles todo el tiempo? ¿Por qué ganan en penales y marcan golazos de último minuto? Porque existe un elemento llamado carácter que se forja día a día, porque el último esfuerzo se entrena siempre, porque "dar el resto", se practica en cada sesión. Desde hace décadas se preparan para ser los mejores y hay un arduo trabajo detrás de lo que nosotros llamamos suerte.
Y así llegamos a Robben. Immanuel Kant lo dice en su Crítica del Juicio: "El engaño no es permisible ni justificable bajo ninguna circunstancia"; pero es bien sabido que Kant nunca jugó al futbol, pues el engaño es parte esencial de este deporte. ¿Podemos culpar a Robben de corrupto, tramposo y chapucero, por algo que cualquiera de nosotros hubiera hecho para lograr el pase de nuestra selección? Mi humilde opinión es que sí, ya que el engaño "no es justificable bajo ninguna circunstancia".
Sin embargo, y aquí va mi pedazo de ardidés, la maldición de Quetzalcoatl caerá sobre los holandeses, porque han se saber ustedes que ninguna selección que haya eliminado a México en ronda final ha ganado la Copa del Mundo.
Pero qué hubiera pasado si Robben se levanta del césped y le dice al árbitro: "señor, me tiré un clavado". Lo más seguro es que Holanda nos hubiera ganado en tiempos extras o en penales, y Robben hubiera entrado al cementerio de los inmortales como ejemplo de honestidad, rectitud y decencia, en vez de quedar en el muro de la vergüenza como un vil pelón tramposo. Allá él y su conciencia, allá él y su m
Parafraseando a Valdano: El próximo mundial a la selección mexicana la va apoyar su puta madre... y yo también porque soy creyente.
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| Categoría 2002 Titanes Yautepec Pachuca |
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